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Insaciablemente, te quiero. Y me cuesta admitirlo, expresar mi cariño hacia ti, por miedo a que todo se desvanezca como ya me ocurrió. Mis palabras son escuetas, pero guardan detrás un océano de miles sentimientos. No quiero perderte, tampoco quiero que mis palabras queden intactas en el aire.  Muchas veces pensaras que no eres importante para mí. Pero verdaderamente, ocurre todo lo contrario. No sé qué es lo que me impide demostrártelo, será mi pasado, será mi miedo al futuro... Oculto mis palabras por miedo a perderte. No me quiero soltar, no me sueltes tú tampoco. Salvemos al mundo juntos, construyamos un futuro mejor que nuestros pasados. Yo te necesito tanto como vos necesitás de mi. 
Sinceramente ya no sé a quién le importo y a quién no. Si de verdad le importo a alguien, o si solamente están conmigo por descarte. Cuando necesito algo serio, nadie esta ahí para mi. Sólo en las risas, sólo en los buenos momentos.  Si me siento mal, estoy sola. Tal cual lo dice la frase: "Ríe, y todos reirán contigo. Llora, y llorarás solo". No quiero pensar que estoy sola, pero me lo dan a pensar. Ya no quiero estar rodeada de gente hipócrita, gente que en el fondo, no me tiene en cuenta.  Quisiera poder valorar a la gente de la misma manera que me valoran a mi, pero no puedo. Creo que quiero demasiado a personas que nunca salió de sus bocas un 'te quiero' dirigido hacia mi. Doy, doy y doy, y no recibo nada. Absolutamente nada.  Díganme, ¿cuándo escuché salir de sus bocas un "perdóname, estuve mal"? Nunca, totalmente nunca. Lamentablemente, tampoco sé cuándo dejará de ser así, y si  algún día dejará de serlo. Cansada de vivir dependiendo de los...
Siempre estará ése miedo a fracasar. A no elegir lo correcto, a sufrir en un futuro. Miedo también al qué dirán los demás, si te apoyarán o se reirán, si seguirán pensando lo mismo. Pero ninguna elección carece de miedos, todos debemos saber qué estamos poniendo en juego. Si hablamos de amor, el camino es totalmente incierto. Comienzan a aparecer intuiciones, pensamientos, ilusiones abstractas en las que sólo nosotros mismos podemos intervenir. Nadie controla al amor. Muchas veces es el amor quien nos controla, y nos lleva por el camino de la inseguridad. Por eso, ¿cómo saber qué tipo de amor nos curará? ¿Cómo confiar? ¿Cómo seguir adelante después de alguna que otra caída? Preguntas sin respuesta, todo surge, todo se toma su espacio. Cada persona a su tiempo, cada uno con sus dificultades...  Pero lo mejor que podemos hacer es, dejarle el destino a la suerte. Todo lo que tiene que pasar, pasará y si no sucede, siempre será lo mejor. Si termina, es porque mejores cosas vendrán....
Una nueva era. Buscando así un nuevo pasadizo. Un túnel que me conduzca a lo verdadero, a lo que en verdad yo quiero. ¿Un paraíso quizás? Tal vez una utopía. Hoy es mirar hacia adelante, hoy es cerrar las puertas del pasado y sonreír una vez más. Hoy es ocultar las penas como así me acostumbré, y caminar con la frente en alto. Que nadie me trabe, que nadie se interponga. Mis decisiones y yo. Mis gustos, mis preferencias y yo. Nada ni nadie más. Porque estoy dispuesta a no volver a sufrir. A luchar por lo que siempre quise, mantenerme firme sobre lo que es mío, y dejar ir lo que no. Quiero tomar el tren del destino, sentarme en la butaca del futuro. Ya no regresar más, ni despachar en el pasado. Tal vez tenga que ser así, o tal vez no. Pero es mi decisión. Una vez más, dejando de lado tantas cosas. Pero como cada decisión, tan al azar, tan dejada a la suerte, tan incierta... Espero que sea la correcta. Quiero buscar felicidad y no renegar más, saber que hay que pensar antes de actua...
Yo siempre tan positiva y creyendo que todo podía cambiar. Qué ingenua fui; ahora entiendo que lo que nace de una forma, nunca cambiará. No hay remedio, tú eres el problema. No buscaré más soluciones, entenderé que la vida lo quiso así y que nunca te merecí. Sinceramente una pena, una lástima, sabiendo que yo te podía dar cosas mejores. Te creí tan diferente, te dibujé millones de veces, y esta última parecías real. Todo lo que decías parecía tan verídico que, no creerte no era opción. Me ví obligada a seguirte una vez más, y no fue la razón quien esta vez me acompañó. Fueron los sentimientos, el amor que tenía hacia vos. Pero el corazón no piensa, y claramente así ocurrió todo. Una vez más. Absurdamente comprendí que no hay que volver al pasado y querer modificarlo, ya es imposible, ya no hay caso. No todo está perdido. Yo ya no puedo hacer más nada, más que ignorarte una vez más y no dirigirte ni una sola caricia. Mejores cosas vendrán.
Me vuelves loca, tal como si una esfera de viento cayera sobre mí y me despeinara toda.

Justo ahí.

Y ahí. Justo ahí, cuando ella comenzó a pensar en por qué lo dejó ir, por qué se rindió tan fácil y dejó ganar. Justo ahí, cuando ella lamentaba haberse enojado, haber reaccionado así. Justo ahí fue cuando él apareció. Luego de meses, luego de días y días en los que ella lo recordaba a cada hora. A cada minuto, a cada segundo. Siempre. Justo ahí, cuando el cielo oscurecía y la noche parecía invadir su alma. Él encendió una luz, sin orientación, sin destino, encendió su camino. Ella caminó hasta él y pudo alcanzarlo. Al dormir y despertar pensó que era uno más de sus sueños, uno más por el cual recordarlo. Pero no esta vez. Esta vez era justo ahí, era verdad, era verosímil. Todo lo que ella quería había vuelto. Ya nada era igual, él estaba ahí.  Días pasaron y lo encontró. Después de meses sin verlo, después de en sueños imaginarlo, él estaba, justo ahí. Ella quería abstenerse, besarlo no era opción. Era miedo, era ese sentimiento de extrañeza. Se sentía distante, no podía m...