eclipse acuariano
tocas la puerta, nadie contesta
cuando algo te deja de hacer sentido
se deshace como agua que fluye y desaparece,
se desentiende como gato subido al tejado de una casa antigua
los minutos que el reloj marca,
dejan de tener sentido si son todos los mismos,
un ciclo que empieza y termina siempre en el mismo inicio,
parece no cesar aquel ritmo rutinario que debemos respetar
y ahí en medio,
el silencio en aquellas noches largas
donde lo oscuro parece amenazar
y solo enfrentándolo se trasciende,
solo así mi alma aprende a mutar
pasan los minutos,
como el tren pasa
y hace un ruido que anuncia su llegada
y se disipa con el tiempo
son las hojas de mi cuaderno sin escribir
o aquellas que llevan pocas palabras,
párrafos tachados, escritos sin terminar
de verdad,
es perderle el ritmo,
dejarlo a medio caminar,
sin entender ni llevarlo al cuerpo,
deja de hacer sentido si no puedo palpar
sentir la profundidad del calor que me quema,
sin eso el agua es turbia
no puedo ver que hay detrás
las aguas calmas son profundas,
si me permito nadar…
me gusta la tormenta
cuando me refugio en el reparo,
sabiendo que al final todo se lleva
y queda lo fuerte, lo firme,
aquella resiliencia amiga que nunca me soltó la mano
como turbulencia de avión me sostengo firme
y se que tarde o temprano aterrizarán,
aquellos sueños que a veces parecen lejos de la realidad,
pero elijo creer
y con eso crecer,
es la única regla que da sentido a esta existencia
el crecimiento, el reparo y la trascendencia
de aquellas noches que parecen interminables
pero solo una tecla enciende la luz
todo cobra sentido
cuando entiendo dónde está el fondo,
donde la superficie
y puedo unir, tejer, entrelazar, llegar
ya no es la luz que genera sombra
sino que se percibe todo igual
como fuerza vital
en dos mundos opuestos
donde me calma el poder,
no solo sentir sino entender,
con el tacto, el corazón y la piel
escuchando a cada minuto
como el reloj avanza y cobra sentido,
porque sentido es todo cuando lo veo llegar
golpeo la puerta
y puedo pasar