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Mostrando entradas de 2014
Y después, sonrió. Ya nada parecía tan oscuro como lo creía ver, comprendió que debía asumir aquellas espinas y quizás hasta tomarlas de ejemplo para transformarlas. Intentó mirar para atrás con una sonrisa, entendió que todos los errores podían ser modificados, que cada tropiezo hoy le dejó una enseñanza. Comenzó a ver que creció y maduró gracias a aquellos momentos de sufrimiento, porque al fin y al cabo se madura con los daños y no con los años. Miró, luego, hacia adelante y divisó un camino repleto de sonrisas, y quizá también de llantos. Pero supo entender que es parte de la vida, ese extraño círculo vicioso en el que sufrimos y nos alegramos, esa reciprocidad entre lo bueno y lo malo, ese entender que se necesita sufrir para estar bien, llorar para mejorar, golpearse para levantarse.  Y una vez que creyó entender la vida, ya no le pesaban aquellos rencores, ya no miraba hacia atrás lamentándose, ya no quería volver al pasado... sino que, se abstuvo a mantener...

Encontrarme

Me hallé muy lejos de aquí. Fue casi como haber emprendido un viaje lejos de mi, centrándome en todo lo que quizás no me interesaba y cayendo por los dotes del amor. ¿Dónde quedé? ¿Todavía estoy? Sí, algo queda de mi esencia, algo muy profundo en mi alma, que todavía es digno de guiarme. Mis aficiones, mis gustos, mis apegos... no se han ido. Debo reencontrarlos... ¿o quizás reencontrarme? Sí, quizás sea eso, por no poder compartir mis metas, mis ilusiones, guardé en un cajón mis sueños y de veras me equivoqué. Volveré, juro que volveré a lo profundo de mi, me encontraré, jugaré con mis aficiones y seré feliz conmigo. Porque no hay mayor felicidad que la propia
Me devastaste. Yo, rendida a tus pies intenté no seguir haciéndome mal. No quería correr atrás tuyo. Me lastimaba, me sentía menos. Pediste separarnos, y acepté tu decisión: mis fuerzas para correr detrás tuyo ya no existían. Mencionaste sentirte mal, no poder lidiar con tu rencor hacia mí, no poder dejar de hacerme mal. Por ese motivo decidiste dejarme. Juraste volver, dijiste que no amarías otra vez a alguien como lo hiciste conmigo, y que el destino nos volvería a juntar. Yo, perdida, seguí tus palabras y en ese momento acepté tu decisión, que era mitad mía. Hoy, de verdad, no sé que hacer. Si salir a buscarte, si seguirte esperando, pero en verdad no la paso bien. Duermo y despierto pensándote, vivo cada momento pendiente de vos, no me hace bien. Ni siquiera sé si quiero olvidarte, si es la costumbre que te extraña o si de verdad es mi corazón.  Veo cosas que no quiero ver, tengo pensamientos que no quiero tener, todo por tu repentina decisión. ¿Volverás, otra vez? Sinc...
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Desorientación. Este fenómeno extraño me invade, no sé verdaderamente cómo salir. Me siento atormentada, casi como estancada en mi misma. ¿De verdad podré salir? Mis esperanzas son escasas y poco a poco se desvanecen.  Me alejé, te alejaste, ya no somos dos personas formando una sola. ¿De verdad lo queríamos? No concibo, todavía, cómo todo esto me puede hacer sentir tan mal. Tan desorientada, es eso. Tengo tantas incertidumbres acerca del futuro, de nuestro futuro, si es que todavía se puede llamar así... No sé si seguiremos, algún día, juntos. Y me atormenta pensarlo en verdad, no quiero salir de vos, quien ponía mis pies sobre la tierra ya no está. Y simplemente floto, sin ninguna dirección.
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Nos miramos a los ojos, los dos quedamos paralizados, el uno con el otro...qué bien se siente. Te acercas, de a poco te acercas y tus pupilas ahora se dirijen a mis labios, quienes rozan tu boca, y poco a poco nos fundimos en un beso apasionado. Lentamente vas acariciando mi espalda, yo perdiéndome en tus cabellos, ambos deseando más y más. Toco tus huesos, ay qué bien se siente. Tú te atreves a ir más allá, por debajo de mi ropa y el beso sigue. Ambos sabemos hacia dónde queremos llegar. Mi corazón late a la par del tuyo, cada vez más rápido, sintiendo cada roce, cada caricia. Tú vienes a mi, me miras desde encima, me pierdo otra vez en tus ojos y me sonríes: me desvanezco. Te sonrío a la vez que mis brazos abrazan tu cuello, decididos a entregarse. Y te fundes en mí, tal como el hielo al sol ambos nos derretimos. Sabemos todo el amor que hay, todo lo que se siente. Tus ojos brillan con pasión, los míos se transforman en un océano lleno de sentimientos y no te quiero dejar ir. Nos el...
Qué increible saber que ahí estás, que existís. Sin una persona tan inmensa presente en mi vida me costaría seguir. Creo nadie más podrá hacerme sentir todo lo que vos me causas, sos mi estrella, la que me guía... mi destino es con vos. Siento tanto amor dentro, te miro a los ojos y me quedo perdida, porque no hay nada más lindo que esas dos pupilas fijadas, saber que están ahí, saber que hoy te tengo, que tus ojos me brindan esa confianza... la que nadie más me puede brindar. Juro ser feliz a tu lado, cada vez que me rozas siento escalofríos, me siento nueva, de verdad siento amor. Es que es tan difícil describirte, porque cada parte de tu cuerpo es paraíso, cada vez que sonreís explotan mis sentidos, juro no poder creer cómo llegaste a marcar tanto en mi. Te amo hoy y siempre, te amo tal cual sos, te amo como nunca, te amo eternamente. Y hoy en día se me hace inevitable el cuidarte, el tener...

Tormenta

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¿Qué ocurre cuando, en medio del verano rompe una tormenta? Caos, revolución. Una tormenta que venía formándose y finalmente explotó. Nadie puede creerlo, es decir, era imposible: el verano en sí carece de semejante tormenta. Muchas veces creemos que todo está más que bien, nos cegamos a nuestros propios errores y los seguimos cometiendo una y otra vez. Vamos juntando nube por nube y sin darnos cuenta formamos tormenta. Una de esas que electrocutan, esas que con sus truenos asustan, con sus vientos enferman, con sus rayos matan. Y luego nos arrepentimos, queremos que nuestra tormenta pase, que de una vez salga el sol: pero eso no ocurre. Porque la tormenta sigue allí, y no queda otra opción que afrontarla. Entonces tomamos todas nuestras herramientas e intentamos: un paraguas, unas botas de lluvia, guantes... cualquier cosa que pueda ayudarnos. Y nos atrevemos. En ese momento todo es gris: el paraguas está roto, las botas tienen agujeros y nuestro autoestima roza el suelo. Nos sentim...
Es una tarde fría a fines de invierno, yo, aquí, sentada frente a la mesa, no puedo soportar el peso de tanto pensar. Es que, indudablemente, siento un vacío, una parte de mí está incierta, no logro entender qué pasó. Mi cabeza da vueltas y vueltas, y mientras miro por la ventana añoro tus abrazos.  Es que nunca experimenté la sensación de abandono, nunca creí padecerla... se siente tan, no sé cuál sería la palabra... profundo, quizás. No puedo desahogar esta culpa que tanto me pesa, siento no poderla quitar de mi. Por más que lo intente, caminar me cuesta. Y ni hablar de sonreír. Es que sé que en tu corazón estoy, sé que marqué tu piel, y no podría huir por más que quiera. De verdad duele, quizás crees que no, pero sentirte tan lejos mío y tan cerca de otras personas, me está volviendo loca.  No quiero pensar más, no logro encontrar el botón de apagar mi mente por unos segundos y tomar un respiro... Es que, yo ya sé que hacer, yo sé que mi futuro es con vos, sé que estamos...
Como el fumador que dejó de fumar, como el alcohólico que dejó de tomar, como el drogadicto que dejó de consumir, como el enfermo que salió adelante, como el obeso que logró bajar de peso, como el paralítico que triunfó en juegos olímpicos, como quien empezó siendo pobre y terminó siendo rico... Creo que la predisposición es el primer paso al éxito y no debemos desalentarnos ni bajar los brazos. Recordemos que, toda esa gente creía estar perdida, caía una y otra vez en ese problema que tanto detestaba, y con ayuda propia y ajena pudo salir adelante. Todos podemos cambiar, todos podemos construir algo mejor: sólo hay que poseer convicción y demostrar esfuerzo. Oídos sordos a comentarios destructivos, a críticas desfavorables, a desalientos. A mirar para adelante y a ser conscientes que mientras haya vida, habrá posibilidades. Y mientras éstas existan, hay que aprovecharlas.

Epílogo de tu ser

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Pare. Podríamos estar hablando de una señal de tránsito cuando, en verdad, son tus ojos quien me incitan a parar. Pero no a parar de una forma paralizada, inmóvil, sino a frenar todo tipo de duda e incertidumbre, y a perderme... perderme lejos, lejanamente en tus ojos, al mirarlos fijo, al comprender que somos sólo vos y yo, encerrados en una habitación de sueños y proyectos, inundados de vértigo por el abismo del amor. Me pierdo, de veras me pierdo también en tu sonrisa, llego a combatir lo increíble de tus pestañas, quienes suelen moverse a velocidades increíbles mientras me besas. Y qué bien me besas, mis labios rozando tus labios, al compás de mis manos sosteniendo tus mejillas, tus pulgares sobre mi espalda, o quizás recorriendo mi cabello. Y al rozarte, al rozar tu espalda comienzo a tiritar, y si tu piel acaricio es ella inconscientemente quien me incita a seguir. Tan suave, tan profunda, me vuela la sien. Y quien hubiese podido creer que iban a ser tus huesos, los que me podr...
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Son esos ojos, los cuales despiertan en mí nuevos horizontes. Los dos tan achinados, a la par de tu sonrisa, como dos rayas nadando en el océano profundo. Y tu risita, radiante, no podría faltar. En mis días la suelo necesitar, me invita a ser feliz. Son esas cejas levantadas mirándome fijo, esperando una reacción, una respuesta. Son esos gestos irremediables, de los cuales no puedo salir, me hundo en lo que sería una señal de placer y me siento completa. Es que, la intensidad de tu mirada me deja perpleja, no puedo evitar sonreír cuando tu boca lo hace. Tus besos despiertan en mí todo tipo de sentido, y es ahí cuando nunca podría dejarte. Un abrazo tuyo es, la puerta al paraíso. Y tu piel... ¡Ay, tu piel! Mi alma no puede evitar tocarla, porque es allí donde se paraliza, se suaviza, se renace y comienza a tiritar.
Es una tarde fría, afuera llueve. Mi cabello desparramado por tus sábanas, tus pupilas orbitando alrededor de mis ojos, no puedo pedir más. Tu sonrisa despliega hermosura y una lágrima lenta y amorosa dejas caer. Nos inundamos en una tormenta sombría, uno al lado del otro, abrazados. Nada ni nadie podría irrumpir con este momento. Invadiendo el aire está, ese amor que tanto añorábamos. Hacía siglos no sentía aquello, no me sentía tan atontada con un simple gesto. 
" Porque gracias a vos he descubierto (dirás que ya era hora y con razón) que el amor es una bahía linda y generosa que se ilumina y se oscurece según venga la vida una bahía donde los barcos llegan y se van llegan con pájaros y augurios y se van con sirenas y nubarrones una bahía linda y generosa donde los barcos llegan y se van pero vos por favor no te vayas." - Mario Benedetti 
Me está costando tanto escribir, en esta fría noche, abril número 28 de dos mil catorce, en la que son más desconciertos que certezas, más confusiones que puertas abiertas. Es que mi mente está ya nublada, ya nada quiere entender ni seguir razonando.  Pasa que, eso que esta allí, en el inconsciente... se asoma cada tanto en mi conciencia y me está liquidando la sien. Ya no puedo recitar las palabras, no puedo recordar ni imaginar lo ocurrido porque mi mente comienza poco a poco a dejar de funcionar. Quedo en estado de shock, ahora no quiero hablar, ni escuchar, ni sentir. Quizás solo ver... La realidad con mis propios ojos.  Mirar, fijamente... el horizonte, el infinito: siempre tan lleno de sorpresas. Al final, todo queda limpio sobre una verdad. Ya no quiero cegarme a nada, y aquí llegamos con mi gran preocupación: el amor. Creo que el amor te ciega, te deja estancada en el medio del desierto sin saber qué dirección tomar, todo lo que ves es a la otra persona y desparramá...
Me hundí en tus ojos. Fui cayendo en torno a tus mejillas, besé tus labios y allí me quedé. Débil, temblando, casi inconsciente. Me dejé sentir, me dejé ir... me perdí en cada sonrisa, en cada beso. Rocé tu cuerpo y sentí cómo mis sentimientos palpitaban cada vez más y más. Juro echarme cualquier noche a dormir, y añorar tu cuerpo detrás del mío, abrazándome, diciéndome cosas al oído. Me demostraste qué es sentir paz y por qué, me hiciste creer en lo que nunca había creído: un universo paralelo para dos. Increíblemente me condujiste a través de un mundo de aprendizajes, a tu lado supe entender qué es en verdad valorable, tu sonrisa me supo guiar cuando mi camino era oscuro, cuando mis esperanzas eran escasas y mis sueños ya habían expirado. No podría imaginarme apartada, no podría concebir el hecho de despedirte en la estación y dejarte a recuerdo, como si todo esto podría finalizar, como si todo sólo podría llegar a ser parte de la memoria. Imposible, marcaste un espacio en mi vida...
Hoy, pequeña no todo es color gris Son tus viejos recuerdos quienes no dejan ser feliz Tú sabes bien bien me has dicho que un día feo siempre se vuelve lindo Porque todo lo malo puede luego ser bueno porque todo lo bueno puede hacerte mejor  Por algo sabés sonreír por algo todavía tenes amor sabés que es difícil pero vamos ya, quita el dolor Todo puede brillar sólo depende de ti mi pequeña niña aprende a ser feliz Todo puede brillar sólo depende de ti mi pequeño sol ya eres feliz
Es difícil creer que todo terminó, algo que intentamos construir y vos destruíste, algo que yo tanto quise y vos no tanto, algo que valoré y vos no supiste hacerlo. Siempre yo, siempre quedo parada a mitad de camino sin saber dónde doblar, sin saber qué nuevo camino tomar para ser feliz. Si volver para atrás, si elegir avanzar, si cambiar de ruta, si poder zarpar. Pequeña ilusa, pequeña. Era tanto el amor que me cegué alrededor, que no quise entender, que no supe por no querer saber.  Sé que te confundiste también sé que querés cambiar pero si no es nada seguro yo nada puedo intentar, porque en este mundo nadie sabe amar, eso la vida me lo supo demostrar. Porque los cambios no son mágicos, y mientras debo sufrir, si hay algo que hoy elijo es no transigir.  Es una pena haber compartido momentos tan increíbles, dudo poderlos recuperar. Es una pena que me hayas desperdiciado, porque yo no era pasajera, yo podía permanecer. Es una pena que te hayas tentado, que de lado me hayas...
Te quería. De verdad lo hacía, cada mañana, cada momento, cada sol. Te lloré miles de ríos, supe entenderte miles de veces. Caí en un abismo al perderte, al sentirte ajeno, al añorarte. No pude abrir los ojos, en el momento no quería hacerlo. No lo concebía, de verdad no podía. Tus palabras pasaron como una leve brisa en frente a mis ojos, pude sentir, amar, soñar, creer, confiar, caminar, respetar, avanzar y retroceder. Con vos creía que todo lo podía. Me había entregado, como nunca antes jamás. Me convenciste, quizá fue eso. Creí todas tus palabras y elegí el camino de seguirte, porque quiera o no me hacía feliz. Con vos me sentía en las nubes, podía llegar a no ser violenta, podía omitir todos mis problemas, aunque sea por largos ratos. De verdad no quería que nada malo pasase, porque con vos todo era brillante. Nadie más te podía reemplazar, porque eras un sol para mí. Alumbrabas cada segundo, cada minuto... cada momento. Mi sonrisa crecía más y más y no podía hablar de tristeza si...
Quizás yo sea el problema pensando que para amar necesito a alguien que me acompañe en pasiones, gustos, sentimientos... Alguien con quien pueda pintar un futuro y contemplar un presente. Alguien que sienta amor al ver algo tan hermoso como son las estrellas, algo tan maravilloso como un atardecer, o algo tan pacífico como un amanecer. Pero no lo logro encontrar. Creo que no existe esa persona que ve los momentos como si fueran sacados de una fotografía, que al conocer algo nuevo le busca el lado positivo, que ama el arte y la música que a mi me gusta... no logro encontrarla.
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Es tan extraño asimilarte, saber que tenés todo lo que me hace falta, saber que me completás. Entender que vos tenés todo lo que en este tiempo busqué y no lograba encontrar. Saber que tenés todo lo que necesito porque a tu lado me sé sentir tranquila, con vos pude entender qué es sentir paz. Ves en mi cosas que yo nunca antes había visto, a tu lado aprendí a valorarme más. Entendí que al quererme yo, te puedo querer el triple a vos y eso es increíble. Me hacés sentir como nunca nadie lo hizo, despertas en mi  sentidos que ninguna otra persona despertó. Tenes algo especial que no sé que es, y ese misterio, esa sustancia es lo que me hace desear y enloquecer aún más y más. Te quiero y no podría imaginarme lejos tuyo, gracias a vos puedo sonreír, gracias a tus besos hoy soy feliz.
Porque no existe milagro más grande que el tenerte cerca, el añorar tu perfume estando a menos de dos centímetros, frente a frente. Te quiero y eso eso no lo gana nadie, la verdad es increíble la forma en que llegaste a ser importante.  Siento que no quiero conocer a nadie más, pero el miedo siempre persiste en mí. Te miro a los ojos y veo lo eterno, no hay manera que pueda explicar lo que me haces sentir. Y es que creo que me envolviste tal como si yo fuera un regalo... tú dices que soy un regalo en tu vida pero yo lo veo al revés.
Me elevas, creo que es eso. Con vos todo es diferente, me das un motivo para sonreír y ser un poco más feliz día a día. Sos mi sol, mi guia, mi respaldo. Te soñé y aca te tengo, a mi lado, despierto. No te cambiaría nunca y si te pierdo muero. Porque sos inigualable, sos incondicional. A tu lado me siento fuerte y puedo aprender a amar. Es que siempre creí que el amor no existía, hoy en día eso ya es utopía. Te quiero tener, cada vez más mío, cada vez más cerca, ser cada vez más tuya.
No quiero pensar que esto no tiene solución. No quiero ver mi futuro como inalcanzable o incierto. Quiero saber que todo va a estar bien. Porque todo puede mejorar, porque nunca un poco de amor esta de más. Porque juntas podemos, porque te quiero ayudar. Porque me pone mal verte así, porque sos mi mamá.
Y qué linda luna vida mía, me decías mientras la noche caía, mientras mis sueños llegaban,mientras te convertías. Y qué linda luna mi amor, poco a poco me besabas, te partías, te derretías. Por favor, qué linda luna! Repetías, esta vez sin cesar, esta vez sin querer amar. Y qué luna llena esa noche había, mientras no te veía, mientras te extrañaba. Qué bonita era la luna, mientras sentía escucharte, pero ya no estabas. Qué bello dia, solia pensar, imaginandote al lado. Qué hermosa vida, queria soñar, sin nada soñado.
Es que yo no sé cómo pero llegaste a mi vida. No sé cuándo ni por qué hoy te puedo poseer. Tampoco quiero pensar si te dejaré de querer. Porque te quiero, y me haces bien. A tu lado siento que soy mejor persona, que el día cada vez brilla más, que la vida va cobrando otro sentido. Gracias eternas, por quedarte a mi lado y elegirme. No se por qué me quieres, no se por qué tanto. Yo no me querría, ni siquiera un poco de lo que te quiero a vos. Me derrites con tu mirada y si es al lado tuyo no me puedo mantener firme. Sueño despierta cuando estoy a tu lado, cuando escucho tus besos y rozo tu voz. Me mantienes, me sostienes y me levantas, gracias a ti puedo sonreír. Detrás de cada sonrisa se esconde tu nombre, detrás de cada palabra hay un río de mil emociones. Déjame amarte, déjame poseerte y verás que bella puede ser, la vida de a dos.
Muchos buscan la felicidad en las otras personas, en lo material, en lo academico. Muchos matan por conseguirla y no pueden vivir bien hasta por fin tenerla. Será que tan errada estoy, consiguiendo felicidad en lo más pequeño? Sintiendo cosas intensas cuando veo un atardecer, emocionándome al ver las estrellas, sintiendo amor al rozar las olas del mar... Amando la música, contemplando el arte. Cosas que, podrán ser insignificantes para muchos, pero increíbles para mi.