Epílogo de tu ser
Pare. Podríamos estar hablando de una señal de tránsito cuando, en verdad, son tus ojos quien me incitan a parar. Pero no a parar de una forma paralizada, inmóvil, sino a frenar todo tipo de duda e incertidumbre, y a perderme... perderme lejos, lejanamente en tus ojos, al mirarlos fijo, al comprender que somos sólo vos y yo, encerrados en una habitación de sueños y proyectos, inundados de vértigo por el abismo del amor. Me pierdo, de veras me pierdo también en tu sonrisa, llego a combatir lo increíble de tus pestañas, quienes suelen moverse a velocidades increíbles mientras me besas. Y qué bien me besas, mis labios rozando tus labios, al compás de mis manos sosteniendo tus mejillas, tus pulgares sobre mi espalda, o quizás recorriendo mi cabello. Y al rozarte, al rozar tu espalda comienzo a tiritar, y si tu piel acaricio es ella inconscientemente quien me incita a seguir. Tan suave, tan profunda, me vuela la sien. Y quien hubiese podido creer que iban a ser tus huesos, los que me podr...