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Mostrando entradas de mayo, 2014

Epílogo de tu ser

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Pare. Podríamos estar hablando de una señal de tránsito cuando, en verdad, son tus ojos quien me incitan a parar. Pero no a parar de una forma paralizada, inmóvil, sino a frenar todo tipo de duda e incertidumbre, y a perderme... perderme lejos, lejanamente en tus ojos, al mirarlos fijo, al comprender que somos sólo vos y yo, encerrados en una habitación de sueños y proyectos, inundados de vértigo por el abismo del amor. Me pierdo, de veras me pierdo también en tu sonrisa, llego a combatir lo increíble de tus pestañas, quienes suelen moverse a velocidades increíbles mientras me besas. Y qué bien me besas, mis labios rozando tus labios, al compás de mis manos sosteniendo tus mejillas, tus pulgares sobre mi espalda, o quizás recorriendo mi cabello. Y al rozarte, al rozar tu espalda comienzo a tiritar, y si tu piel acaricio es ella inconscientemente quien me incita a seguir. Tan suave, tan profunda, me vuela la sien. Y quien hubiese podido creer que iban a ser tus huesos, los que me podr...
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Son esos ojos, los cuales despiertan en mí nuevos horizontes. Los dos tan achinados, a la par de tu sonrisa, como dos rayas nadando en el océano profundo. Y tu risita, radiante, no podría faltar. En mis días la suelo necesitar, me invita a ser feliz. Son esas cejas levantadas mirándome fijo, esperando una reacción, una respuesta. Son esos gestos irremediables, de los cuales no puedo salir, me hundo en lo que sería una señal de placer y me siento completa. Es que, la intensidad de tu mirada me deja perpleja, no puedo evitar sonreír cuando tu boca lo hace. Tus besos despiertan en mí todo tipo de sentido, y es ahí cuando nunca podría dejarte. Un abrazo tuyo es, la puerta al paraíso. Y tu piel... ¡Ay, tu piel! Mi alma no puede evitar tocarla, porque es allí donde se paraliza, se suaviza, se renace y comienza a tiritar.
Es una tarde fría, afuera llueve. Mi cabello desparramado por tus sábanas, tus pupilas orbitando alrededor de mis ojos, no puedo pedir más. Tu sonrisa despliega hermosura y una lágrima lenta y amorosa dejas caer. Nos inundamos en una tormenta sombría, uno al lado del otro, abrazados. Nada ni nadie podría irrumpir con este momento. Invadiendo el aire está, ese amor que tanto añorábamos. Hacía siglos no sentía aquello, no me sentía tan atontada con un simple gesto. 
" Porque gracias a vos he descubierto (dirás que ya era hora y con razón) que el amor es una bahía linda y generosa que se ilumina y se oscurece según venga la vida una bahía donde los barcos llegan y se van llegan con pájaros y augurios y se van con sirenas y nubarrones una bahía linda y generosa donde los barcos llegan y se van pero vos por favor no te vayas." - Mario Benedetti