Cansada de buscar en el vacío, todo lo que quiero o necesito está lejos. Pienso por qué, me consuelo diciéndome que todo pasa por algo, que algo mejor vendrá. Pero ese "algo mejor" nunca llega, por más que busque o no lo haga, por más que espere o sea impaciente. Llego a pensar que es irreal, que lo que busco nunca llegará. Y que capaz que cuando lo tuve, no lo supe valorar. Veo que los demás lo tienen y yo no logro conseguirlo otra vez. ¿Tan poco merecido lo tengo? ¿Qué hice para que sea así? Llego a pensar que tengo un imán a las desilusiones, a las promesas incumplidas, a los besos adictivos. Agonizo fríamente en silencio, con una mínima esperanza de que algún día me llegue a mí. Y que funcione, que realmente lo haga. Cansada de amores de segundos, palabras sin vida, acciones ilusas. Harta de soñar con besos suculentos, amores duraderos. Buscando una realidad, no un sueño de domingo. Comenzar a vivir diferente, alcanzarlo. Sólo eso pido.
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Mostrando entradas de abril, 2013
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"No te rindas. Por favor, no cedas. Aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda, y se calle el viento. Aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños. Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo, porque cada día es un comienzo nuevo, porque esta es la hora y el mejor momento." Mario Benedetti
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Y ahí estaban. Tus ojos penetrados en los suyos, tal como solían estarlo en los míos. Pude percibirlos, comprendí tu sentimiento hacia ella. Poco a poco te sentía más lejos, menos mío, más de ella. Comencé lentamente a añorar tus besos. Lágrimas caían y tú te veías tan feliz. Quería hablarte, pero era inútil. Te alejabas, no querías... No tenía ni un poco de sentido. Sentí alivio al pensar que nadie puede reemplazar mi lugar, pero volví a caer cuando desperté en la realidad. Fue hace mucho cuando te dejé ir. Nunca supe por qué lo hice, es que me hacías tan feliz. No supe valorarte, no supe quererte como te lo merecías. Hoy te extraño y quiero tapar todos los errores que cometí. Juro que puedo cambiar, juro que estoy dispuesta. Pero te veo tan lejos ya, Pensar que antes eran nuestras narices quienes no querían despegarse.