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Mostrando entradas de junio, 2015
Cómo fue que llegué a odiarte Prácticamente, una persona no puede retener odios. Ni rencores, por supuesto. Cuando a uno lo hieren, no hay mejor camino ni solución que el simple dejar ir. Y ¿por qué es esto? Porque, aunque la persona cambie, lo hecho hecho está, y ese agujero lamentablemente difícilmente se pueda cerrar.  Los lamentos que llevamos en lo profundo del alma los cargamos hasta el fin, y si vivimos al lado de la persona que nos lastimó ¿cómo podremos superar? ¿cómo aceptar que, de verdad, esa persona cambió (si es que así fue)? IMPOSIBLE. Si uno, por ejemplo, sufre traición de amor, siempre va a cargar con ese trauma de la desconfianza, ese no poder vivir en paz, ese estar alerta las 24 horas del día. ¿Acaso alguien puede vivir así? La respuesta es no. Y no sé por qué uno retiene aquello que no le hace bien. Quizás, a veces el amor ciega. A veces nos deja anclados a la otra persona tal como si no nos pudiéramos mover en otra dirección, o simplemente como si n...

liberté

Hace un rato estaba leyendo una frase que guardé en mi celular hace un tiempo: "Tal vez sólo sea posible el amor cuando no lo retienes como a un preso, porque siempre querrá escapar" y, sinceramente ha pasado bastante tiempo desde que la guardé. No recuerdo precisamente el momento pero hoy la releo y no puedo estar más de acuerdo. Pienso y últimamente viví en una relación que me privaba de hacer lo que yo en verdad quería y pasaba a ser regla desvivirme por la completa felicidad del otro e incompleta felicidad propia.  ¿Qué clase de amor es ese? La persona que te retiene como a un preso, y suele decir amarte, debe comprender que no es así. Una persona que te ama, con lo que la palabra en verdad significa, no te ata a nada. Te deja ser, te acepta tal cual sos, con tus defectos y hasta quizás con tus malas decisiones. Puede amarte tanto de advertirte que estás por hacer algo mal, pero nada de prohibiciones. Porque, de verdad, ¿qué peor que te prohíban hacer algo? Es c...