Aunque a veces cueste, aunque a veces no sea lo conveniente, siempre hay que decir lo que pensamos. No mentir únicamente para que nuestra respuesta sea correcta, aceptable, en vez de criticada por los demás. Dar tu opinión, sin miedo al no ser aceptado, sin miedo a que piensen distinto. Decir lo que te gusta y lo que no, porque al fin y al cabo sobre gustos no hay nada escrito. Si te critican tus opiniones, gustos, pensamientos, no debes alarmarte. Es normal, la gente a veces no sabe lo que dice. No sabe que en realidad las personas somos todas diferentes y pensamos diferente. Tú debes demostrarte tal y cual eres. Si te piden una opinión, no la ocultes.
Peace is the way of love
Nunca perdí el impulso de seguir. De entender dónde si y dónde no. Nunca dejé de interpretar señales, de escucharme a mi, aunque a veces todo sea ensordecedor. Siempre me tuve, ahí, firme y guiándome, aún en esos momentos que me costaba salir de la cama, que me costaba poderme mantener en pie. Ahí estuve, abrazándome, aunque la niebla no me dejara ver. Nunca me perdí, jamás, siempre me tuve, aunque ese "tenerme" haya sido de manera celestial, espiritual, etérea. Siempre pude hablar conmigo, a través de una pluma, a través de un papel. Nunca dejé mis cuadernos, ni mis libros, ni el ejercicio de mi mente. Eso siempre me impulsó a seguir. Eso, se puede decir, mi esencia, me acompaña hace un gran tiempo. Y es mi impulso, mi mente es mi impulso, aquella que siempre sabe dónde dirigirse aunque se encuentre por momentos en un vaivén de posibilidades. A ella escuché, a veces más y a veces menos, supe cuándo escucharla y cuándo tenía la posibilidad de ignorarla. Decidí ver y decidí c...
