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Aprender a amar.

Conocemos el amor que vivimos de pequeños. Ese amor que nuestros padres supieron darnos, ese que no siempre es un ejemplo y un camino que querramos seguir. Nos formamos a lo largo de diferentes vínculos, algunos muy desgarradores, otros pasajeros, otros que nos enseñan y nos dejan marca. Crecemos, crecemos como crecemos en cualquier proceso que vamos manifestando a lo largo de la vida. Pero qué hay con el amor? Que en el amor se plasman nuestros miedos, nuestras inseguridades, nuestros lados más oscuros... y como si eso fuera poco, todo esto se mezcla con esos espacios encontrados en el otro. El amor a veces es espejo, a veces contraste, a veces motivación. Dos personas son un mundo por cada lado y cuando se cruzan, casi que una galaxia. Y obvio, es compleja. Y obvio, no es para cualquiera. Pero quien se atreve a viajar dentro de ella, se lleva los más grandes tesoros. Aprendemos a SER en torno al amor. Nos vamos aprendiendo, tanto a conocernos a nosotros mismos como a ver qué hay del ...
Besos sin gusto. Abrazos sin emoción. Tu boca un misterio sin puerto. Mis ojos sin devoción. Corriendo en un canal de dudas, brincando sin intención. Liberando toda esa angustia de adentro del corazón. No sé de dónde vino. Ni a dónde querrá ir. Pero se tiene que ir. Frenar las alertas. Cerrar las puertas, impedir esa poción. Librarnos del disfraz. Cómo volver. Cómo volver sin escapar. Cómo entender, sin perder, sin sufrir, sin drenar. Mi mente es un infierno que no quiero habitar. Mis dudas me llevan a donde no quiero llegar. Dónde quedarme, dónde instalarme, me parece todo tan inmenso y tan incierto, tan falto de seguridad. Correr, corro y gasto esa energía. Y ya no queda más para el día que no sea buena onda y alegría. Pero, y lo otro? dónde quedó? dónde van aquellos pensamientos que queremos evadir? realmente se van? Elegimos el foco de lo que queremos manifestar. Si pensamos en negativo ya sabemos que fundamos negatividad. Y dónde queremos ir a parar sino a un camino donde todo ...
Siempre me costó elegir fondos de pantalla. Es que no me identifico con nada. Es tan rara esa sensación, pero es que entre flores, colores, mariposas, canvas... siento que todo es tan impersonal, y que aún así hay gente que se identifica con esto... Pero yo no puedo. No puedo elegir algo que para mi es impuro, tiene que tener un toque de mi esencia siempre, por eso vivo en cambio constante, cuando se trata de arte, de imágenes, de colores, considero que no puedo permanecer en una misma forma sino que necesito esa variedad. Por eso elegir, por qué es tan difícil elegir. Y es claramente por eso, porque cuando uno elige, descarta. Y cuando uno descarta siempre se basa en un criterio, en una elección que siempre es mejor que el resto. Y yo me pregunto por qué. Por qué mejor que el resto. Si todo tiene lo suyo, si no hay un patrón que repetir, sino que cuanto más original y único mejor, cuanto más considerado "raro" por un grupo, más llamativo para otro grupo. Y así me considero,...
En lo profundo de nuestra psiquis se esconden aquellos pensamientos olvidados, esos que dejamos tocar fondo porque no los queremos sacar a luz. Es allí donde guardamos todo aquello que no queremos admitir, afrontar, prestarle atención. Pero somos ingenuos al pensar que eso allí en el vacío va a encontrar un escape y se va a ir. Es absurdo creer que por tapar y esconder uno se deshace de todo. No, es todo lo contrario. A veces debemos dejarnos ir, dejarnos ser, a veces dejarnos sentir ciertas cosas que nos desarman, ciertos sentimientos que nos drenan. A veces es imprescindible afrontar a nuestra propia sombra, es la única forma de crecer. No evadir. De ninguna manera. Es quizás ir mas allá: identificar eso que hacemos para evadir, analizarlo, pensar si en verdad estamos haciendo algo por nosotros o al contrario, algo para escapar de eso de nosotros que nos imposibilita vivir. Hola, escribo luego de tanto tiempo, es que sentada desde mi computador todo es más tranquilo, las letras flu...
Nunca me puse a pensar en el significado de un viaje, ni de la relación que este comparte con la vida. Qué increíbles son las jornadas, porque nos enseñan y nos dejan la libertad de decision todo el tiempo. Decidimos, en un viaje no dejamos de decidir. Y junto con nuestras propias decisiones está el misterio, aquello que esperamos y aquello que no. El misterio es lo que nos hace estar vivos, como también el desapego de saber que lo que hoy es, mañana capaz cambie, y pasado quizás vuelva, pero eso en el presente es imposible de saber. El misterio a veces lo encontramos como algo malo, pero es aquel que nos enseña a no esperar nada, a quizás sufrir por el hecho de nunca saber, pero sufrir nunca es malo, es decir, puede serlo durante un período de tiempo, pero es lo que más nos lleva a crecer. Es en el viaje, en donde aprendemos a no agarrarnos de nada. Ni de la idea que tenemos de las cosas, ni de los planes que decimos sostener. A veces todo cambia, en algunas esquinas todo se transfo...
Escribo. Escribo cuando los pensamientos se quedan atorados, cuando la mente ya no puede auto-responderse, ni auto-manejarse, sólo escribo. En una especie de estado automático, comienzo a mover mis dedos sobre el teclado, sin saber para dónde me voy a dirigir. O capaz se lo dejo al sentir. O capaz a lo que me va pasando por la mente, eso que ya no se qué es, eso que pierdo, que lo cegué. Escribo por lo general en la noche, cuando las esperanzas son bajas y los sonidos también. Prefiero escribir en penumbra porque puedo focalizar mis miedos de una mejor manera y mis egos vagan por fuera. Mi risa ya no es externa, la brisa ya no me peina, el cielo está muy oscuro, escribo a fuego y mientras me curo. Si, me curo. Porque escribiendo me encuentro. Porque sé dónde estoy y a dónde voy, y por más de que me enrede en una escalera caracol y voy directo hacia arriba, o a veces hacia abajo, o a veces en ambos sentidos. Y por más de que mi mente piense de una manera quizás al segundo saco una co...
Viendo fotos viejas pensé que extraño mi viejo balcón. Sus destellos de sol al mediodía traspasando mi ventanal principal, los cafés con leche que tanto me gustaba tomar. La comodidad que solía conocer y que ahora puedo extrañar. O quizás no, quizás sea el olor a sahumerio con el que arrancaba mis mañanas, o la música que subía el volumen de mis días. Qué bonito estaba todo eso, y qué sola me sentía. Una dicotomía difícil de entender, porque el ser humano suele asociar el lugar de comodidad con el sentirse lleno. Y me pasa tan al revés. Es que extraño cosas que, quiera o no, puedo vivir en todos lados. Pero el sentimiento de soledad se va cuanto más me alejo de casa, y vuelve al estar en mi país, durmiendo en mi cama. Extraño situaciones. Momentos, aquellos a los que en ese mismo instante les quería escapar, por no sentirme en tiempo y espacio. Extraño a mi mascota, que si no fuera por dinero la llevaría conmigo a recorrer el mundo, a sentirnos en casa en cualquier lado que vayamos. P...