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Siempre me costó elegir fondos de pantalla. Es que no me identifico con nada. Es tan rara esa sensación, pero es que entre flores, colores, mariposas, canvas... siento que todo es tan impersonal, y que aún así hay gente que se identifica con esto... Pero yo no puedo. No puedo elegir algo que para mi es impuro, tiene que tener un toque de mi esencia siempre, por eso vivo en cambio constante, cuando se trata de arte, de imágenes, de colores, considero que no puedo permanecer en una misma forma sino que necesito esa variedad. Por eso elegir, por qué es tan difícil elegir. Y es claramente por eso, porque cuando uno elige, descarta. Y cuando uno descarta siempre se basa en un criterio, en una elección que siempre es mejor que el resto. Y yo me pregunto por qué. Por qué mejor que el resto. Si todo tiene lo suyo, si no hay un patrón que repetir, sino que cuanto más original y único mejor, cuanto más considerado "raro" por un grupo, más llamativo para otro grupo. Y así me considero,...
En lo profundo de nuestra psiquis se esconden aquellos pensamientos olvidados, esos que dejamos tocar fondo porque no los queremos sacar a luz. Es allí donde guardamos todo aquello que no queremos admitir, afrontar, prestarle atención. Pero somos ingenuos al pensar que eso allí en el vacío va a encontrar un escape y se va a ir. Es absurdo creer que por tapar y esconder uno se deshace de todo. No, es todo lo contrario. A veces debemos dejarnos ir, dejarnos ser, a veces dejarnos sentir ciertas cosas que nos desarman, ciertos sentimientos que nos drenan. A veces es imprescindible afrontar a nuestra propia sombra, es la única forma de crecer. No evadir. De ninguna manera. Es quizás ir mas allá: identificar eso que hacemos para evadir, analizarlo, pensar si en verdad estamos haciendo algo por nosotros o al contrario, algo para escapar de eso de nosotros que nos imposibilita vivir. Hola, escribo luego de tanto tiempo, es que sentada desde mi computador todo es más tranquilo, las letras flu...
Nunca me puse a pensar en el significado de un viaje, ni de la relación que este comparte con la vida. Qué increíbles son las jornadas, porque nos enseñan y nos dejan la libertad de decision todo el tiempo. Decidimos, en un viaje no dejamos de decidir. Y junto con nuestras propias decisiones está el misterio, aquello que esperamos y aquello que no. El misterio es lo que nos hace estar vivos, como también el desapego de saber que lo que hoy es, mañana capaz cambie, y pasado quizás vuelva, pero eso en el presente es imposible de saber. El misterio a veces lo encontramos como algo malo, pero es aquel que nos enseña a no esperar nada, a quizás sufrir por el hecho de nunca saber, pero sufrir nunca es malo, es decir, puede serlo durante un período de tiempo, pero es lo que más nos lleva a crecer. Es en el viaje, en donde aprendemos a no agarrarnos de nada. Ni de la idea que tenemos de las cosas, ni de los planes que decimos sostener. A veces todo cambia, en algunas esquinas todo se transfo...
Escribo. Escribo cuando los pensamientos se quedan atorados, cuando la mente ya no puede auto-responderse, ni auto-manejarse, sólo escribo. En una especie de estado automático, comienzo a mover mis dedos sobre el teclado, sin saber para dónde me voy a dirigir. O capaz se lo dejo al sentir. O capaz a lo que me va pasando por la mente, eso que ya no se qué es, eso que pierdo, que lo cegué. Escribo por lo general en la noche, cuando las esperanzas son bajas y los sonidos también. Prefiero escribir en penumbra porque puedo focalizar mis miedos de una mejor manera y mis egos vagan por fuera. Mi risa ya no es externa, la brisa ya no me peina, el cielo está muy oscuro, escribo a fuego y mientras me curo. Si, me curo. Porque escribiendo me encuentro. Porque sé dónde estoy y a dónde voy, y por más de que me enrede en una escalera caracol y voy directo hacia arriba, o a veces hacia abajo, o a veces en ambos sentidos. Y por más de que mi mente piense de una manera quizás al segundo saco una co...
Viendo fotos viejas pensé que extraño mi viejo balcón. Sus destellos de sol al mediodía traspasando mi ventanal principal, los cafés con leche que tanto me gustaba tomar. La comodidad que solía conocer y que ahora puedo extrañar. O quizás no, quizás sea el olor a sahumerio con el que arrancaba mis mañanas, o la música que subía el volumen de mis días. Qué bonito estaba todo eso, y qué sola me sentía. Una dicotomía difícil de entender, porque el ser humano suele asociar el lugar de comodidad con el sentirse lleno. Y me pasa tan al revés. Es que extraño cosas que, quiera o no, puedo vivir en todos lados. Pero el sentimiento de soledad se va cuanto más me alejo de casa, y vuelve al estar en mi país, durmiendo en mi cama. Extraño situaciones. Momentos, aquellos a los que en ese mismo instante les quería escapar, por no sentirme en tiempo y espacio. Extraño a mi mascota, que si no fuera por dinero la llevaría conmigo a recorrer el mundo, a sentirnos en casa en cualquier lado que vayamos. P...
El tiempo se hace agua, lo veo caer sobre mis manos, siento que se desvanece, se esparce y desaparece. El reloj avanza, mientras cada uno da sus pasos, a la par del viento, a no ser de incierto. Y los sentimientos avanzan, quizás no con el tiempo, quizás no como el agua. Quizá avanzan y retroceden, se hacen nudos para luego desatarse, se hacen piedra para luego ablandarse... y el tiempo no sabe acompañarlos. El tiempo no quiere saber de estructuras, de planes: el tiempo sólo fluye, queriéndose escapar de aquella rutina insaciable. Los sentimientos tampoco quieren horarios, tampoco quieren tiempo: quieren fluir a lo largo del momento circundante y no desvanecerse jamás. Qué cosa abstracta es el tiempo, cuando miramos hacia atrás y pasó tan poco, y a la vez tanto. O mejor dicho pasó poco y a la vez significó tanto y tan diferente para cada persona. Como seres que moldean el tiempo: como humanos que sienten e intentan seguir una rutina seca y amarga. El tiempo no es lo que sentimos: es...
Quizás no se trate de hallar un nuevo rumbo, quizás se trate de encontrarte con vos. Quizás el tiempo no define el camino, quizás es tú conciencia la que va con vos. El incierto futuro que te espera, la certeza cuando no encuentras la manera, el portal que tanto te costó abrir, el cobijo de tu propio abrazo antes de partir.  La intermitencia. El cambio que no es constante, tu auto-risa, tu auto-sonrisa. El confiar en vos. El no dejar que te defina nadie más. El ser consciente de tu energía, de tu poder. El crecer y querer creer. Y toda la lucha que esto implica. Una lucha con vos. Una lucha contra el tiempo, una lucha que a veces no te deja ver el sol. Una fuerte conciencia. La fuerza de voluntad, el sosiego con el que vas a por tu meta.  Tus metas, como razón principal de decisión. El siempre decidir conciente. Y quién dice que a veces con el corazón. El seguir el camino, el saber que es un proceso, el cambio que tanto te gusta allá está y allá estás vos.  A vece...