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Tu intermitencia. Tu amor sin límites. Tu mirada serena, tan profunda, tan intrigante, tan sugerente. Tus manos. Cálidas y llenas de servicio. Tu corazón, así, tan noble y escondido. La intermitencia. Entre mi comunicación y tus palabras. Con poco decis mucho. Con eso demostras tanto.  La vorágine de afectivizar polos opuestos. El incierto camino de ensueño.  Tu seguridad. Tu cobijo lunar. Tus cuelgues, tu risa, tu mirada (otra vez). Tu pausa, tu prisa, tu compañerismo, mi ejemplo. Mi intriga por definir tu cuerpo.  Las noches, tu sueño, ese cortocircuito. Tu iniciativa, mi perdición. Tus ganas, me enamoró. Esa simple conexión. Esas ganas de quererte más. La paz que producís. El miedo del que huís. Lo positivo que buscás. La esencia que perseguís.  La conexión con lo natural. El ser querido por tantos. El querer de esa manera única. El tener el talento de transmitirlo sin siquiera pasarlo a palabras. El poder percibirlo, que me encanta.  Quisiera po...
Cazo mis auriculares y me desplazo en el sillón. Afuera hay viento, está nublado: el clima de Florida es tan inestable, a veces me siento así. Sostengo mi taza de café y pienso qué lindo sería detenerme durante todo el día el silencio matutino, tan sereno, tan disperso... Ese silencio que nos deja escuchar y enclarecer pensamientos, ese silencio que nos permite sentir en paciencia, sentir sin demencia.  Reflexionando me di cuenta de que a veces es lindo dar una pausa. Sostener la mirada un momento y analizar todo tipo de inseguridad; porque ésta es como el viento, nunca sabemos en qué dirección vendrá. Necesitamos dejar fuera esa necesidad de explayar por el mundo nuestros sentimientos, y guardarlos profundamente, cuidarlos hasta creer necesario expandirlos. Hay que entender que la expansión sin límites nunca es positiva. En todo contexto hay bordes que nos marcan hasta dónde podemos llegar sin cruzar límites dañinos. Y el camino es por ahí. Perderse, nunca es bueno. Ni en pensa...
Erras cuando te detenes a buscar en el otro lo que no te das. Erras cuando reclamás cariño porque no lo tenés dentro. Erras cuando te sentís mal porque no te eligen. Las carencias se sanan dentro, nunca podemos pretender saciarlas con vínculos. El estar pendiente del afuera te quita tiempo de construir algo dentro tuyo. El estar pensando de más sobre una misma situación te saca tiempo de generar consciencia emocional. “Lo que niegas te somete” y lo que tapas en algún momento explota. Sé consciente de tus carencias para poder amigarte con ellas, tené presente tus debilidades para no proyectarlas en los demás, empezá por vos mismo para crear inteligencia emocional y que tus vínculos sean más sanos. No pretendas que el otro actúe de la manera en que vos querés. El otro tiene maneras de amar diferentes, maneras de relacionarse diferentes, maneras que no vienen a complacerte. Quien sabe qué deseas y qué te hace bien sos vos mismo. Dátelo. Regalátelo. Y después contame si seguís sufriendo ...
La locura del ser consciente que busca reinventarse día a día no es fácil de sujetar cuando el exterior sopla tan fuerte que no hay cerradura que aguante. La postura firme y erguida para poder caminar sin resbalarse en hielo derretido que busca desorientar. El sentido del autoconocimiento cuando se sabe diferenciar bienestar inmediato de bienestar general. El ruido de la mente cuando está en caída libre, el sonido del alma cuando hay ansiedad. Entre tantas cosas que pienso, te elijo como pausa. Entre tantos quilombos que tengo, de la calma sos la causa. En este mundo infinito nada se compara con tu mirada, dentro de mi corazon un lugar guarda tu espalda. Las noches y noches acariciando tu pelo, los días enteros saciando tu anhelo, la risa sin prisa cuando me ves, el cielo y la tierra están a tus pies.
Adentrándome en una vorágine de sueños e inciertos, de ansiedad y felicidad, nadando en una terrible mezcla de sentimientos que me arrebatan como viento de invierno, así me encuentro. Entre lo perdido y lo ganado, lo dejado y lo sujetado, lo que traigo, lo que me llevo, lo que olvidé atrás... mi mente gira en un carrusel de ingenio que no quiere perderse ni desorientarse, pero así, en círculo, va.  No entiendo bien dónde es el límite si es que lo hay, dónde hay certeza si es que la tengo... mezcla, mezcla de pensamientos constructivos y destructivos producto de una enorme emocionalidad. Mi cielo es la sonrisa de las personas a las que amo, mi casa es el consejo de mis mejores amigos, no siento lugar en ninguna parte del mundo, creo que el mundo es mi lugar.  Como las noches en vela me las paso pensando, dialogando conmigo misma, haciéndome compañía en este mundo de múltiples intereses, siento que mi casa la llevo dentro.  Y así viajo. Viajo para expandirme. Viajo sin m...
Cierro los ojos y me autocentro, sé que lo intenso está adentro. Sé que es producto de mis pensamientos. Sé que la inseguridad que cargo me sucumbe y no me deja disfrutar. Sé que puedo soltar esos viejos preceptos. Sé que puedo alejarme de eso.  Mi alma. Vacía. La puedo sentir cómo me quiere anunciar que me deje fluir, que me deje ser, y mi mente no quiere, quizás, frenar... No quiere, quizás, confiar... Sé y no siento, siento y no sé, realmente no puedo combinar el sentir con el saber, es como si no pudiera hacerlos uno, es como si no pudiera detenerme y generar fusión. Entonces por un lado lo que pienso, por el otro lo que siento. Y se molestan. Y a veces no me dejan dormir. Y a veces la mente envía un gran zumbido a mi alma, y siento esa presión en el pecho, que es mi alma defendiéndose de esos pensamientos que vienen a molestar. Y esa angustia, que me auto genero, que me auto destruyo, que va todo por dentro... Esos pensamientos que no sé (o sí sé) de dónde vienen, esos se...
Como las hojas cayendo sobre la tierra, en un frío agosto en donde todo es gris y la neblina ya no deja ver. Como la sintonía que provoca tu mirada por encima de una sólida taza de café. Como la lluvia cuando arranca y de repente frena y luego truena... A veces no te entiendo El sendero se bifurca y me veo obligada a tomar un camino, pero elijo acostarme sobre hojas de otoño que con sus sonidos no me dejan pensar. Miro el cielo y confío en estar disfrutando, creo que una nube se parece a vos. Elijo sin saber por qué un destello de luz que me permite desatar una leve sonrisa. Me sorprendo por mi elección pues se lo que me hace bien. Y es cuando cierro los ojos que escucho el sonido del viento. Poco a poco siento que naufrago, en un mar infinito sin ningún rumbo más que algo que dice la intuición, algo que creo saber y no quiero pronunciar. El viento me ayuda a poder avanzar. Nunca me sentí así. Nunca pensé que sea real. El saber que arribaré en una costa donde seamos yo y mi alma y n...