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Cuando una pisada en falso puede costar todo un futuro lejos. Cuando pocas cosas van partiendo un corazón en pedazos. Cuando poco a poco el amor se disuelve para dar paso a sentimientos negativos. Cuando no se la juegan por vos, pero tampoco te saben soltar. Cuando salen a un bosque lleno de árboles y vos pareces ser uno más. Cuando no hay nada que parezca distinguirte del resto, de los demás. Cuando el día y la noche dan igual, cuando reemplazar uno por otro es fácil y así no más. Realmente el amor que vale es el que le importa cómo estas. Cómo te hacen sentir, si parte de una arboleda o si como un roble tan especial. La imaginación que sale de mi estomago revuelto. Las palabras que escribo para a mis lágrimas ponerles freno.
Hoy al despertarme, entre la resaca y el maquillaje corrido, me puse a reflexionar (sí, a reflexionar) sobre la información que transmitimos como personas, la energía que expulsamos. Y me di cuenta que, la variación en esto no siempre depende de uno mismo, ya que somos seres que trabajan en conjunto y en cierta manera somos un todo: sin un otro, no existiría un yo. Entonces pensé también que si estamos compuestos por átomos (en cierta manera, por efecto de una gran explosión cosmológica), somos todos en cierto modo producto de la misma esencia: es imposible que estemos separados y que nos leamos como seres cien por ciento individuales. Pensemos en esto: a veces pensamos que somos de cierta manera porque interactuamos con cierto entorno, en cierto momento y en cierto lugar. Eso condiciona la manera en que actuamos y en cómo nos vemos a nosotros mismos. Si nos sacamos de contexto, nos damos cuenta que no somos nada sin un entorno. Nos damos cuenta de que necesitamos recibir información ...
Y ahí te das cuenta. Que la vida te acerca y te aleja de personas que fueron (y son) parte de tu piel, que los vínculos llegan para vibrar en sintonía, compartir, aprender y luego partir, para quizás en un futuro repetir dicho proceso, y eventualemente, quedarse. El futuro es incierto, el tiempo da mil vueltas y a veces parece tan infinito que nos carcome la angustia, el no saber, el no entender por qué, el no saber si fue lo mejor haber tomado tal o cual decisión.  Hoy por hoy el cielo nos conecta. Una misma luna que miramos a la par. Puedo sentirte a lo lejos. Puedo saber que mi corazón guarda un refugio de oro en donde quedan todas las memorias vividas, todos los mimos sentidos.  Hoy nos dejamos ir. Supimos que era lo mejor, supimos que para hacernos bien la mejor manera era abrir las alas, y volar. Y no hay mayor amor que ese: aceptar que, tanto vos como yo, volaremos libres, nos sentiremos libres, y nos sanaremos, así también: libres.  Porque te quiero bien,...
Cuando la mente te perturba tanto que te es difícil identificar dónde querés llegar. Cuando los pensamientos te invaden y no te podés dejar llevar por el sentir, cuando necesitás racionalizar todo a tal punto que te obsesionás, y no lográs entender que hay cosas que simplemente no tienen explicación. Disfrutar, a veces parece tan lejano, entender que todo está bien, que sólo hay que dejarse llevar, que hay que fluir... Dejar ser... Resulta difícil. Cuando la vida te puso tantos frenos, tantas limitaciones, de tantas veces viendo todo negro, cuesta tanto verlo brillar... Te acostumbraste a que no hay luz sin oscuridad, a tal punto que no podés confiar en cuando todo es luz... Cuando quizás no encontrás sentido al que te quieran tanto, porque no encontrás ese amor en vos misma... No sentís que valgas tanto. No te lo crees. Cuando te pisotearon tanto que ves tan lejos la estabilidad, el creer, el sentir sin intoxicar. Es que aprendiste todo tóxicamente. Es que te crearon una imagen tó...

Eclipse de sol

Es tan bonito mirar dentro nuestro y sentir que tenemos todas las hertamientas para cambiarlo todo. Que todo pensamiento negativo que se nos viene a la mente puede ser rápidamente refutado y cambiado, transformado. Que entender que decir “yo soy” no es lo mismo que decir “yo quiero ser” o “yo deseo”. Que todo comienza cuando nos convencemos. Cuando creemos y luego creamos. Cuando sabemos que aspiramos a lo alto y el universo se encarga de retribuirnos.  Qué bonito es entender el universo de una manera tan amplia, en donde todos somos universo pero a la vez no todos elegimos vibrar de la misma manera.  Que hermoso es aprender a escuchar sin juzgar, a entender sin padecer, a actuar sin miedos. Qué lindo es cambiar la conciencia sobre lo que en verdad sí podemos hacer pero nos habían convencido de que no eramos lo suficiente.  Qué hermoso es transitar con los astros, sentirlos resonar dentro nuestro, inspirarlos y exhalarlos sabiendo que hoy es hoy y que el destino ya...
Donde confian en vos, donde te escuchan y no te dan la espalda, donde siempre hay un abrazo esperándote, donde el beso es el primero en relajarte.  Donde te dan asilo y respaldo, en donde te sostienen en tus momentos de angustia. Al que vas a buscar para sentirte mejor. El que con una mirada te alegra el corazón.  Ese es. Ahí es y lo sabes: el amor. 
Sintiendo. Que a pesar de la distancia, el amor lo puede todo. No importa cuántas barreras se quieran cruzar, ni cuántos caminos se hayan caminado mal: Si el amor está, se puede. Todo se puede.  El amor no tiene que ser contacto constante, ni palabra constante: El amor debe sentirse, mirarse, contemplarse. Porque está dentro de cada uno, y nadie puede interponerse cuando dos personas están conectadas por el alma. Cuando dos personas están seguras de lo que sienten y lo que quieren, es absurdo. No se busca fuera lo que se encuentra dentro.  Y no es necesaria la palabra constante, sino el sentir constante, el compartir constante, el sonreír constante: Todo eso lo mantiene firme, lo tira hacia adelante.  Sentir. Sin pensar. Sin mirar ni buscar más alla. Sentir el momento, sentir lo que es bello. Aprendí que es así: sentir. Y mucho es gracias a vos.