Un sinfín de sentimientos. De aquellos que intenté guardar pero hoy me di cuenta que no pude. El entender que, aquella persona que hace tiempo creía irreal hoy es tangible, palpable, y única. Que puedo besar sus labios sin luego escuchar reproches. Que puedo regalarle mil sonrisas sabiendo que luego no se transformarán en lágrimas. Que puedo decir, actuar, caminar tal cual yo quiera, pero a la vez a su lado. Que tengo su amor incondicional garantizado. Que de verdad, no la creía real. Que en verdad, me cuesta creer todavía su transparencia. Su bondad, su increíble alma millonaria, su corazón de oro, su mirada empírica. Que a veces la felicidad es tan desconfiada, parece mentira poder estar tan bien al lado de alguien, poder reír más que quejarme. Sos vos. Es tu manera de ser que me atrapa y me obliga a seguirte. Me llevas por un mundo de colores brillantes, en el que todo me asombra, en el que todo es nuevo para mi. Estupefacta mi mirada cuando me robas las palabras del pensamie...
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Creo que eso que llaman familia a veces es tan difícil de llevar. No siempre uno se siente parte, a veces sucede todo lo contrario y cuando es así lo único que uno quiere hacer es correr lejos e independizarse sea como sea. Es lo más triste, pero se siente que la estabilidad que podría llegar a concretarse en comunidad es nula. No siempre es de tal palo tal astilla, no siempre el origen es igual al resultado. Hoy me siento diferente y con ganas de partir lejos, dejar atrás aquellas actitudes que me mal forman y poder ser yo misma. Acarreamos tantos defectos de nuestros familiares, copiamos actitudes que, inconscientemente nos llevan al mal, y, que yo sepa, nadie quiere estar mal. Vivir en discusión no es sano, a veces hay que aceptar las diferencias con las que uno convive y no lo llamo conformismo, sino madurez. Pero muchas veces esas diferencias irrumpen tan fuertemente que uno saca lo peor de adentro. No tendría que ser así, para nada, pero es con lo que uno lidia dí...
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Tus ojitos oscuros y achinados... frente a los míos. Es una tarde fría, pero estamos juntos. Vos me abrazás, me mimás. Yo entrelazo mis dedos en tu cabello, mientras sonrío. Y sí, sonrío. Porque no puedo creer el tenerte cerca, el poder tocarte, el saber que la razón de tu alegría soy yo. Que me des ese lugar. El saber que nadie me lo puede robar. Esa confianza interminable que te tengo, lo cómoda que me hacés sentir. Cómo me deseás. Cómo te beso. Lo que te quiero se funde en lo inmenso. Me derretís. Me hacés temblar. Tenes la receta exacta para hacerme vibrar. Tu sonrisa, tan radiante y adictiva, tu actitud abierta, tus sentimientos nobles, tus ojitos. Qué lindos ojitos. No quiero nada más. Una mirada y mil escalofríos. El tenerte, el abrazarte, el saber que sos mío. Y el saber que me cuidás. Como nunca antes nadie lo hizo. Una mueca y ya sabés cómo estoy, qué me pasa, qué sentí. Tus perdones sinceros, tus enojos momentáneos tiernos y celosos. Mis ganas de besarte y no soltarte m...
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Cómo fue que llegué a odiarte Prácticamente, una persona no puede retener odios. Ni rencores, por supuesto. Cuando a uno lo hieren, no hay mejor camino ni solución que el simple dejar ir. Y ¿por qué es esto? Porque, aunque la persona cambie, lo hecho hecho está, y ese agujero lamentablemente difícilmente se pueda cerrar. Los lamentos que llevamos en lo profundo del alma los cargamos hasta el fin, y si vivimos al lado de la persona que nos lastimó ¿cómo podremos superar? ¿cómo aceptar que, de verdad, esa persona cambió (si es que así fue)? IMPOSIBLE. Si uno, por ejemplo, sufre traición de amor, siempre va a cargar con ese trauma de la desconfianza, ese no poder vivir en paz, ese estar alerta las 24 horas del día. ¿Acaso alguien puede vivir así? La respuesta es no. Y no sé por qué uno retiene aquello que no le hace bien. Quizás, a veces el amor ciega. A veces nos deja anclados a la otra persona tal como si no nos pudiéramos mover en otra dirección, o simplemente como si n...
liberté
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Hace un rato estaba leyendo una frase que guardé en mi celular hace un tiempo: "Tal vez sólo sea posible el amor cuando no lo retienes como a un preso, porque siempre querrá escapar" y, sinceramente ha pasado bastante tiempo desde que la guardé. No recuerdo precisamente el momento pero hoy la releo y no puedo estar más de acuerdo. Pienso y últimamente viví en una relación que me privaba de hacer lo que yo en verdad quería y pasaba a ser regla desvivirme por la completa felicidad del otro e incompleta felicidad propia. ¿Qué clase de amor es ese? La persona que te retiene como a un preso, y suele decir amarte, debe comprender que no es así. Una persona que te ama, con lo que la palabra en verdad significa, no te ata a nada. Te deja ser, te acepta tal cual sos, con tus defectos y hasta quizás con tus malas decisiones. Puede amarte tanto de advertirte que estás por hacer algo mal, pero nada de prohibiciones. Porque, de verdad, ¿qué peor que te prohíban hacer algo? Es c...
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En un agujerito pequeño se haya una niña sin saber hacia dónde dirigirse. Una pequeña, quizás así se auto describe, que no sabe cómo salir de semejante crucifijo. Quiere romperse a sí misma, salir corriendo hacia otra realidad, donde las cosas sean más simples, donde el destino o el camino esté marcado con flechas multicolor. No quiere personas que le pongan piedritas en el camino, que la desafíen, que intenten todo el tiempo pisotearla, llenar de tierra ese pequeño agujero que ella pudo construir para esconderse. ¿de qué? De las terribles situaciones que está intentando superar, dejar atrás y el alrededor le resulta fucking INNÚTIL.
Carta para un viejo amor
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Entendí, que no eras más para mi. Que por más que quisiera, no podía cambiarte. Acepté tus defectos, pero dejé de hacerlo cuando ellos no me aceptaban a mi. Quiero decir que, aceptaba mientras no irrumpieran con mi felicidad. Y así fue. No te culpo, de verdad no lo hago, porque cada uno tiene su parte en todo esto y creo que sería egoísta echar culpas por un solo lado; pero sí creo que, el amor que querías demostrarme desvanecía en tus desvirtudes. No supiste dejarme ser yo, y cuando uno deja de ser sí mismo se replantea sus alrededores. No se puede vivir por el otro, para el otro. Y últimamente era así. Quizás el encanto fue desvaneciéndose, porque no eras la misma persona que yo había conocido desde un principio, ya todo se había transformado, o contaminado quizás. Y de verdad, juntos no había solución. La solución era separados, y sé que cuesta aceptarlo, habiendo hecho tantos imposibles por estar bien... Sin embargo hoy en día, te recuerdo sin rencores ni odios, sé comprender qu...