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Cómo fue que llegué a odiarte Prácticamente, una persona no puede retener odios. Ni rencores, por supuesto. Cuando a uno lo hieren, no hay mejor camino ni solución que el simple dejar ir. Y ¿por qué es esto? Porque, aunque la persona cambie, lo hecho hecho está, y ese agujero lamentablemente difícilmente se pueda cerrar.  Los lamentos que llevamos en lo profundo del alma los cargamos hasta el fin, y si vivimos al lado de la persona que nos lastimó ¿cómo podremos superar? ¿cómo aceptar que, de verdad, esa persona cambió (si es que así fue)? IMPOSIBLE. Si uno, por ejemplo, sufre traición de amor, siempre va a cargar con ese trauma de la desconfianza, ese no poder vivir en paz, ese estar alerta las 24 horas del día. ¿Acaso alguien puede vivir así? La respuesta es no. Y no sé por qué uno retiene aquello que no le hace bien. Quizás, a veces el amor ciega. A veces nos deja anclados a la otra persona tal como si no nos pudiéramos mover en otra dirección, o simplemente como si n...

liberté

Hace un rato estaba leyendo una frase que guardé en mi celular hace un tiempo: "Tal vez sólo sea posible el amor cuando no lo retienes como a un preso, porque siempre querrá escapar" y, sinceramente ha pasado bastante tiempo desde que la guardé. No recuerdo precisamente el momento pero hoy la releo y no puedo estar más de acuerdo. Pienso y últimamente viví en una relación que me privaba de hacer lo que yo en verdad quería y pasaba a ser regla desvivirme por la completa felicidad del otro e incompleta felicidad propia.  ¿Qué clase de amor es ese? La persona que te retiene como a un preso, y suele decir amarte, debe comprender que no es así. Una persona que te ama, con lo que la palabra en verdad significa, no te ata a nada. Te deja ser, te acepta tal cual sos, con tus defectos y hasta quizás con tus malas decisiones. Puede amarte tanto de advertirte que estás por hacer algo mal, pero nada de prohibiciones. Porque, de verdad, ¿qué peor que te prohíban hacer algo? Es c...
En un agujerito pequeño se haya una niña sin saber hacia dónde dirigirse. Una pequeña, quizás así se auto describe, que no sabe cómo salir de semejante crucifijo. Quiere romperse a sí misma, salir corriendo hacia otra realidad, donde las cosas sean más simples, donde el destino o el camino esté marcado con flechas multicolor. No quiere personas que le pongan piedritas en el camino, que la desafíen, que intenten todo el tiempo pisotearla, llenar de tierra ese pequeño agujero que ella pudo construir para esconderse. ¿de qué? De las terribles situaciones que está intentando superar, dejar atrás y el alrededor le resulta fucking INNÚTIL.

Carta para un viejo amor

Entendí, que no eras más para mi. Que por más que quisiera, no podía cambiarte. Acepté tus defectos, pero dejé de hacerlo cuando ellos no me aceptaban a mi. Quiero decir que, aceptaba mientras no irrumpieran con mi felicidad. Y así fue. No te culpo, de verdad no lo hago, porque cada uno tiene su parte en todo esto y creo que sería egoísta echar culpas por un solo lado; pero sí creo que, el amor que querías demostrarme desvanecía en tus desvirtudes. No supiste dejarme ser yo, y cuando uno deja de ser sí mismo se replantea sus alrededores. No se puede vivir por el otro, para el otro. Y últimamente era así. Quizás el encanto fue desvaneciéndose, porque no eras la misma persona que yo había conocido desde un principio, ya todo se había transformado, o contaminado quizás. Y de verdad, juntos no había solución. La solución era separados, y sé que cuesta aceptarlo, habiendo hecho tantos imposibles por estar bien... Sin embargo hoy en día, te recuerdo sin rencores ni odios, sé comprender qu...
Como corriendo en bajada. Así me sentía, cada vez más empujada, más guiada por la pendiente que por mi propio cuerpo. Decidía en base a la peligrosidad con la que podía llegar a lidiar después. Me sentía abatida, algo así como invadida por alguien más que en este caso era la tierra, intentando excluirme, reclutarme, ocultarme bajo la gran montaña que estaba intentando escalar.  Yo quería ser grande, en verdad quería crecer, llegar a la cima, progresar. Pero había algo (o alguien) que constantemente intentaba impedirlo. No sé por que motivo, quizás por discrepancias, diferencias, ¿o egoísmo? El problema era que, yo intentaba escalar y la montaña me quitaba el aliento. Yo tanto daba por esa montaña, por llegar lejos en ella, pero era imposible. El problema me excedía, yo no podía hacer nada, no podía hacer que la montaña cambie, sea otra, tenga menos pendiente. Y, aunque sabía que eso era imposible, lo intentaba... qué ilusa. Hoy puedo llegar a comprender que, habiendo miles de mi...
Tu mirada color café oscuro. Desperté. Quise desperezar cuando giré y te vi allí, recostado al lado mío. Nada más bello que verte sonreír en medio de una mañana cálida. El sol resplandecía en tus ojos y el reflejo de ellos yacía sobre mi cuerpo. Qué hermosa sensación. Pequeña mañana, te besé y comencé el día sonriendo. Tú provocas eso, solo tú enloqueces mi cuerpo. Tiritar, me haces temblar y caigo en tu encanto. ¡Qué increíble eres! Tu piel me completa, tu mirada de bondad me incita a seguir tu camino, a adorarte, a amarte cada día más. 
Y después, sonrió. Ya nada parecía tan oscuro como lo creía ver, comprendió que debía asumir aquellas espinas y quizás hasta tomarlas de ejemplo para transformarlas. Intentó mirar para atrás con una sonrisa, entendió que todos los errores podían ser modificados, que cada tropiezo hoy le dejó una enseñanza. Comenzó a ver que creció y maduró gracias a aquellos momentos de sufrimiento, porque al fin y al cabo se madura con los daños y no con los años. Miró, luego, hacia adelante y divisó un camino repleto de sonrisas, y quizá también de llantos. Pero supo entender que es parte de la vida, ese extraño círculo vicioso en el que sufrimos y nos alegramos, esa reciprocidad entre lo bueno y lo malo, ese entender que se necesita sufrir para estar bien, llorar para mejorar, golpearse para levantarse.  Y una vez que creyó entender la vida, ya no le pesaban aquellos rencores, ya no miraba hacia atrás lamentándose, ya no quería volver al pasado... sino que, se abstuvo a mantener...