Qué increible saber que ahí estás, que existís. Sin una persona tan inmensa presente en mi vida me costaría seguir. Creo nadie más podrá hacerme sentir todo lo que vos me causas, sos mi estrella, la que me guía... mi destino es con vos.
Siento tanto amor dentro, te miro a los ojos y me quedo perdida, porque no hay nada más lindo que esas dos pupilas fijadas, saber que están ahí, saber que hoy te tengo, que tus ojos me brindan esa confianza... la que nadie más me puede brindar.
Juro ser feliz a tu lado, cada vez que me rozas siento escalofríos, me siento nueva, de verdad siento amor.
Es que es tan difícil describirte, porque cada parte de tu cuerpo es paraíso, cada vez que sonreís explotan mis sentidos, juro no poder creer cómo llegaste a marcar tanto en mi. Te amo hoy y siempre, te amo tal cual sos, te amo como nunca, te amo eternamente.
Y hoy en día se me hace inevitable el cuidarte, el tenerte cerca y abrazarte, decirte que sin vos mi vida no tiene el mismo sentido, recordarte que estoy, que de verdad estoy cerca tuyo aunque no siempre puedas verme, que no quiero perderte... Porque ya lo hice y sentí el vacío más grande en lo profundo de mi alma, días y noches acostada en la cama preguntándome por qué y respondiéndome por mi culpa, indudablemente no querría volver a padecerlo. Porque sos el amor de toda mi vida, mi corazón construyó un espacio para vos en él, y no te va a dejar salir ni aunque vos o yo querramos.
Sos locura y cada mañana me despierto pensándote, contando los segundos y las horas para verte... y si un día no te veo (sólo un día) ay qué vacío se siente.
Peace is the way of love
Nunca perdí el impulso de seguir. De entender dónde si y dónde no. Nunca dejé de interpretar señales, de escucharme a mi, aunque a veces todo sea ensordecedor. Siempre me tuve, ahí, firme y guiándome, aún en esos momentos que me costaba salir de la cama, que me costaba poderme mantener en pie. Ahí estuve, abrazándome, aunque la niebla no me dejara ver. Nunca me perdí, jamás, siempre me tuve, aunque ese "tenerme" haya sido de manera celestial, espiritual, etérea. Siempre pude hablar conmigo, a través de una pluma, a través de un papel. Nunca dejé mis cuadernos, ni mis libros, ni el ejercicio de mi mente. Eso siempre me impulsó a seguir. Eso, se puede decir, mi esencia, me acompaña hace un gran tiempo. Y es mi impulso, mi mente es mi impulso, aquella que siempre sabe dónde dirigirse aunque se encuentre por momentos en un vaivén de posibilidades. A ella escuché, a veces más y a veces menos, supe cuándo escucharla y cuándo tenía la posibilidad de ignorarla. Decidí ver y decidí c...