Nunca perdí el impulso de seguir. De entender dónde si y dónde no. Nunca dejé de interpretar señales, de escucharme a mi, aunque a veces todo sea ensordecedor. Siempre me tuve, ahí, firme y guiándome, aún en esos momentos que me costaba salir de la cama, que me costaba poderme mantener en pie. Ahí estuve, abrazándome, aunque la niebla no me dejara ver. Nunca me perdí, jamás, siempre me tuve, aunque ese "tenerme" haya sido de manera celestial, espiritual, etérea. Siempre pude hablar conmigo, a través de una pluma, a través de un papel. Nunca dejé mis cuadernos, ni mis libros, ni el ejercicio de mi mente. Eso siempre me impulsó a seguir. Eso, se puede decir, mi esencia, me acompaña hace un gran tiempo. Y es mi impulso, mi mente es mi impulso, aquella que siempre sabe dónde dirigirse aunque se encuentre por momentos en un vaivén de posibilidades. A ella escuché, a veces más y a veces menos, supe cuándo escucharla y cuándo tenía la posibilidad de ignorarla. Decidí ver y decidí c...
Conocemos el amor que vivimos de pequeños. Ese amor que nuestros padres supieron darnos, ese que no siempre es un ejemplo y un camino que querramos seguir. Nos formamos a lo largo de diferentes vínculos, algunos muy desgarradores, otros pasajeros, otros que nos enseñan y nos dejan marca. Crecemos, crecemos como crecemos en cualquier proceso que vamos manifestando a lo largo de la vida. Pero qué hay con el amor? Que en el amor se plasman nuestros miedos, nuestras inseguridades, nuestros lados más oscuros... y como si eso fuera poco, todo esto se mezcla con esos espacios encontrados en el otro. El amor a veces es espejo, a veces contraste, a veces motivación. Dos personas son un mundo por cada lado y cuando se cruzan, casi que una galaxia. Y obvio, es compleja. Y obvio, no es para cualquiera. Pero quien se atreve a viajar dentro de ella, se lleva los más grandes tesoros. Aprendemos a SER en torno al amor. Nos vamos aprendiendo, tanto a conocernos a nosotros mismos como a ver qué hay del ...
Yo creo que lo nuestro fue tan pasajero que no llego a marcar un espacio relevante. Desde el principio sabía que no iba a funcionar, que sólo iba a ser una pequeña oración mas en mi larga historia. Anticiparme me ayudó a no sufrir, y es eso lo que hoy me hace tan feliz. Creo que mirar al pasado es de cobardes, creo que fijarse en lo que hicimos mal o en lo que podríamos haber hecho es de melancólicos. Lo único que importa es el futuro, lo que podemos hacer, lo que podemos mejorar, lo que podemos crear o implementar. El pasado por algo se llama así. Ayer ya pasó, y nunca se repetirá. Si hay algo que mejorar es el mañana. Buscar nuevas expectativas para sonreír y ser feliz cada día, cada mañana. Tratar de esquivar los obstáculos que se interponen en nuestra vida, solamente porque son y deben ser para nosotros, insignificantes. Basta de complicarnos, la vida es simple, todo es como se dice ser. No mires detrás, la mejor vista está hacia adelante...